Errores y concepciones erróneas
El papel de la educadora es fundamental en el desarrollo de las capacidades vinculadas con el lenguaje y la comunicación de la educación preescolar, no solo en el planteamiento de las experiencias y la ayuda a los niños, sino como modelo de diversos aspectos.
Este campo se enfoca en que los niños gradualmente logren expresar ideas cada vez más completas acerca de sus sentimientos, opiniones o percepciones, por medio de experiencias de aprendizaje que favorezcan el intercambio oral intencionado con la docente y sus compañeros de grupos. Sin embargo se dan situaciones en las que los docentes cometen errores o concepciones erróneas, por ejemplo:
1. Comparar procesos de aprendizajes.
2.Sancionar o poner en evidencia a los niños frente a sus compañeros.
3.No implementar el uso de diversas fuentes que propicien recibir, dar, consultar, relacionar y compartir información oralmente y por escrito.
4.NO hablar acerca de diferentes experiencias, sucesos o temas; no escuchar y ser escuchados en un ambiente de confianza y respeto.
5.NO responder a preguntas abiertas que impliquen la formulación de explicaciones cada vez más completas.
6.Falta de situaciones didácticas en las que se implementen palabras, frases y textos breves en el marco de situaciones comunicativas.
7.No cumplir con lo prometido.
8.Enseñar sin educar.
9.Valorar más el resultado, que el proceso.
10.NO proponer leer y escribir en preescolar por ideologías que tiene la sociedad.
11. Mal lenguaje verbal.
12.Didáctica tradicional.
13.NO partir, ni respetar cotexto.
Ser docente en estos tiempos se ha convertido en una profesión de riesgo. Sin duda, el factor vocacional es determinante a la hora de elegir una profesión exigente y que supone una enorme responsabilidad. Lamentablemente, en el proceso de formación docente nos se prepara para una labora que marca buena parte del destino de una sociedad. Es apertura de cada docente tomar estrategias e interés para motivar el crecimiento de los alumnos.
No obstante, los errores lingüísticos del niño no son síntomas de un retroceso en el desarrollo de sus habilidades lingüísticas. Todo lo contrario. Son muestra de que el alumno está progresando y comenzando a entender.
Referencia bibliográfica:




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